La respuesta, en la mayoría de los casos, es tranquilizadora. Esa pérdida de fuerza no suele venir de un daño directo en las piernas, sino de un conjunto de cambios que afectan a cómo el cuerpo se mueve, se activa y confía en sí mismo después de la cirugía.
¿Por qué se pierde fuerza en las piernas tras una prostatectomía radical?
La prostatectomía radical es una cirugía mayor que implica un periodo de reposo, menor actividad física y, en muchos casos, una reducción significativa del movimiento durante las primeras semanas.
Este cambio, aunque necesario para la recuperación, tiene un efecto directo sobre la musculatura: el cuerpo “ahorra energía” y reduce la activación de los grandes músculos de las piernas como cuádriceps y glúteos.
Esto se llama atrofia por desuso, y es más simple de lo que parece: si un músculo no se utiliza con normalidad, el cerebro disminuye su activación y el músculo pierde fuerza y volumen. Es como una herramienta que deja de usarse; no se rompe, pero pierde eficacia.
A esto se suma otro factor clave: el sistema nervioso. Tras la cirugía, el cerebro está más centrado en la protección del abdomen y del suelo pélvico, lo que puede modificar temporalmente la forma en la que activa la musculatura del tronco y de las piernas. No es un problema estructural, sino una reorganización del control motor.
La relación entre core, suelo pélvico y piernas
El core, que incluye la musculatura profunda del abdomen, actúa como un cinturón interno de estabilidad. El suelo pélvico forma la base de ese sistema, y los flexores de la cadera conectan esa estabilidad con el movimiento de las piernas.
Cuando este sistema pierde coordinación tras la cirugía, la marcha se vuelve menos eficiente. No porque las piernas “fallen”, sino porque no reciben una base estable desde la que moverse.
Cómo la fisioterapia ayuda a recuperar la fuerza en las piernas
Activación del core y suelo pélvico: recuperar la base del movimiento
Piensa en el core como el centro de un edificio. Si la base es inestable, las plantas superiores (en este caso las piernas) no pueden trabajar con eficacia. Al reactivar este sistema, la marcha vuelve a ser más estable y segura.
Fortalecimiento de cuádriceps y glúteos: recuperar la potencia
Se comienza con ejercicios isométricos, es decir, contracciones sin movimiento brusco, ideales para recuperar la activación sin sobrecargar tejidos sensibles. Posteriormente se progresa hacia ejercicios concéntricos y excéntricos, donde el músculo aprende a generar fuerza en movimiento y a controlar la carga.
Este proceso es progresivo, porque no se trata solo de “hacer fuerza”, sino de volver a enseñar al músculo cómo trabajar de forma eficiente.
Reeducación de la marcha: volver a confiar en las piernas
A través de ejercicios de propiocepción —es decir, entrenamiento del equilibrio y la conciencia corporal— el cerebro vuelve a “confiar” en las piernas. Es como recalibrar un sistema de navegación: el objetivo es que cada paso vuelva a ser preciso, estable y automático.
Recuperación funcional tras prostatectomía: más allá de la fuerza
Por eso, el programa de Rehabilitación tras Prostatectomía Radical Richelli específico como el tras prostatectomía no es un añadido opcional, sino una parte esencial del proceso de recuperación global.


