La cirugía de próstata trae consigo una pregunta que pesa, aunque no siempre se dice en voz alta: “¿Voy a volver a tener erecciones?”
Es normal sentir incertidumbre, incluso miedo. Pero entender qué ocurre en tu cuerpo cambia completamente el enfoque.
Porque la disfunción eréctil tras una prostatectomía no es un fallo irreversible, sino una consecuencia fisiológica de la cirugía que puede trabajarse.
¿Por qué aparece la disfunción eréctil tras una prostatectomía?
La erección depende de un equilibrio muy preciso entre sistema nervioso, vascular y muscular. Durante la prostatectomía radical, aunque se utilicen técnicas de preservación nerviosa, los nervios erectores (nervios cavernosos) pueden verse afectados por tracción, inflamación o isquemia transitoria.
Esto provoca una disminución de la señal nerviosa que inicia la erección.
A nivel fisiológico ocurre lo siguiente:
- Menor activación neurológica
- Disminución del flujo sanguíneo hacia los cuerpos cavernosos
- Alteración en la capacidad de mantener la rigidez
En términos simples, el sistema sigue ahí, pero funciona más lento, más débil o menos coordinado.
El papel del suelo pélvico en la erección (clave y poco explicado)
El suelo pélvico tiene un rol fundamental en la función eréctil, especialmente a través de músculos como el bulbocavernoso y el isquiocavernoso.
Estos músculos cumplen funciones esenciales:
- Favorecen la entrada de sangre al pene.
- Ayudan a mantener la presión intracavernosa.
- Contribuyen a la rigidez y mantenimiento de la erección.
Si estos músculos no se activan correctamente, la erección puede ser insuficiente o difícil de mantener.
Por eso, la disfunción eréctil tras la cirugía no es solo un problema nervioso o vascular, sino también un problema de control neuromuscular.
Qué ocurre en el tejido después de la cirugía
Además del componente neurológico, hay cambios importantes en el tejido:
- Disminución de la oxigenación de los cuerpos cavernosos.
- Mayor riesgo de fibrosis (rigidez del tejido).
- Alteración del sistema fascial que envuelve las estructuras.
La fascia, que es el tejido que conecta y organiza todo (como la malla de una naranja), pierde movilidad tras la cirugía si no se trabaja. Esto afecta a la mecánica global del sistema.
¿Se puede recuperar la función eréctil?
Sí, pero requiere intervención. La evidencia clínica muestra que la rehabilitación precoz (lo que se conoce como rehabilitación peneana) mejora:
- La calidad del tejido eréctil.
- La recuperación del flujo sanguíneo.
- La respuesta neuromuscular.
Esperar sin estimular el sistema puede favorecer la pérdida de función.
Cómo se aborda la recuperación de forma efectiva
- Reeducación del suelo pélvico. Activar correctamente los músculos implicados en la erección y mejorar su capacidad de contracción y resistencia.
- Recuperación del control neuromuscular. Reentrenar la conexión entre el sistema nervioso y la musculatura, mejorando la capacidad de respuesta.
- Mejora de la vascularización. Favorecer la llegada de sangre al tejido mediante activación muscular y trabajo tisular.
- Tratamiento fascial. Restaurar la movilidad del tejido para mejorar la transmisión de fuerzas y la función global.
El papel del protocolo de rehabilitación tras prostatectomía Richelli
El protocolo de rehabilitación tras prostatectomía Richelli está diseñado para abordar no solo la continencia urinaria, sino también la recuperación de la función sexual.
Integra:
- Reeducación específica del suelo pélvico.
- Entrenamiento del control motor.
- Trabajo fascial y cicatricial.
- Integración funcional progresiva.
Este enfoque permite actuar sobre las causas reales de la disfunción, no solo sobre el síntoma.
La importancia del tiempo en la recuperación
El sistema necesita estímulo para recuperarse. Cuanto antes se inicie el trabajo:
- Mejor se preserva el tejido.
- Mayor capacidad de recuperación neurológica.
- Mejores resultados funcionales.
Dejar pasar el tiempo sin intervención puede dificultar la recuperación completa.
La disfunción eréctil tras una prostatectomía es frecuente, pero no definitiva. Es el resultado de cambios neurológicos, vasculares y musculares que pueden abordarse con un tratamiento adecuado.
Tu cuerpo necesita reaprender. Y ese proceso puede guiarse.
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